La búsqueda de Gustavo Arzamendia, el joven de 28 años que está acusado como presunto autor del asesinato de Lucía Ríos (16), a quien, según surgiría de la investigación, le habría efectuado un disparo por la espalda, el viernes pasado, en la puerta de la casa de la adolescente, situada en las calles 158 y 34 de Melchor Romero, se extendería fuera de nuestras fronteras.
Según indicaron ayer a este diario calificadas fuentes de la causa, el fiscal penal de La Plata, Marcelo Romero, pedirá su captura internacional, ante la sospecha de que pudiera haberse fugado -o esté intentando hacerlo- hacia el Paraguay, de donde es oriundo.
Mediante los oficios de rigor, el responsable de la pesquisa solicitará así, por ejemplo, el apoyo de Interpol, que se sumará a los equipos locales que están detrás de los pasos del sospechoso.
Como adelantó EL DIA en su edición anterior, la última novedad que se produjo en el expediente fue el hallazgo del coche de Arzamendia, abandonado en el barrio El Palihue, donde fue sometido a distintos peritajes.
Sin embargo, del joven todavía no hay pistas.
Según algunas versiones, podría estar escondido en esa zona de la Ciudad o, en otra, al amparo del apoyo de algunas personas de su misma nacionalidad.
Lucía estudiaba en el Liceo Víctor Mercante -donde suspendieron las clases hasta mañana-, y quería ser policía “para pelear contra la inseguridad”, según contaron sus allegados.
Con Arzamendia comenzó a salir hace aproximadamente dos años, después de que su familia se instaló en ese sector de Romero. Es que el acusado vivía a la vuelta, en 35 entre 158 y 159, vivienda que ordenaron custodiar para evitar que algunos vecinos cumplieran con sus advertencias de quemarla.
Aunque muchos estaban al tanto de que la relación entre Lucía y su novio no era tranquila, al parecer nadie sabía de golpes.
Fuentes judiciales dijeron a este diario que hasta ahora no encontraron denuncias radicadas contra Arzamendia por agresiones, por lo menos de parte de la víctima.
Claudelina aclaró que su hija había dejado a su pareja una semana antes “y él no se lo bancó”.
“Hubo muchas peleas entre ellos, casi siempre por los celos de él. Mi hija se cansaba, estaban distanciados dos o tres días y luego se reconciliaban” pero “esta vez iba a ser definitivo”, comentó. Recordó además que “en uno de sus distanciamientos él le dijo que si no volvían iba a matarla.
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